
No me gusta tener que escribir este artículo, me veo obligado por las circunstancias. Os pongo en antecedentes, un medio de la competencia se querelló contra nuestro Director Pedro Fusté y nuestro Editor Pepe Quiroga, además de cárcel, exigieron cosas tan peregrinas como controlar todas nuestras publicaciones y monitorear hasta los WhatsApp que enviábamos o recibíamos. Me congratula decirle a nuestros lectores que ganamos el juicio por qué se demostró que hubo fraude de ley.
Eso nos obligó a revisar nuestro trabajo desde 2014, incluyendo nuestro famoso scoop periodístico en 2016 sobre la concesión del Real Club Náutico de Palma, a ver que habíamos hecho mal, porque a nosotros no nos avergüenza decir que nos equivocamos, porque somos personas, y aprendemos de nuestros errores. Después de la revisión, por consejo de nuestro abogado, para demostrar la buena fe de Correo del Mar, los jefes decidieron que íbamos a quitar todos los artículos de opinión o noticias (que estuvieran ligadas a las diferentes querellas) hasta la finalización del Juicio, porque nosotros respetamos las normas y a la justicia.
Cuando ganamos, ya habíamos migrado de servidores y no pudimos recuperar partes de artículos, noticias y crónicas publicadas. Por eso me veo obligado a contaros esta historia, que no debería haber ocurrido nunca, pero como ocurrió, toca poner contexto a porque “falta material” en Correo del Mar. Dicho esto, ahora que ya hemos ganado todos los pleitos que nos pusieron, y hemos aprendido a no ser tan ingenuos de creer que como nosotros pensamos que la competencia es sana, eso es igual a buena; porque hay gente que cuando su trabajo no da, opta por la intimidación como los matones.
Ahora arrancamos esta nueva etapa mucho más sabios, mucho más precavidos y sobre todo con muchas más ganas de que este medio sea un altavoz contra la injusticia. Porque como se dice en mi tierra: “Solo se tiran piedras al árbol cargado de frutos”.
- Mohamed Caproig / Este medio no comparte necesariamente ni se hace responsable de las opiniones expresadas por sus colaboradores.
