
Permítame que me presente, soy Mohamed, alias “Caproig”. Soy regatista y periodista, empecé en Optimist para luego pasarme al Laser, pero la causalidad hizo que conociese a Pedro Fusté, Director de este medio, y un grandísimo profesional del periodismo que con el tiempo se hizo mi amigo. Con ello conocí al equipo que inició Correo del Mar, y pude descubrir que había mucho talento en ese equipo, y me dejaba contagiar de esa ilusión por un proyecto en el que todos creían, para dar voz a TODA la náutica, no solo “lo que toca”; reivindico esto porque yo pasé de ser un niño que quería aprender, a pasar a ser uno más del equipo.
Sé que muchos dicen que me escondo detrás del apodo que me puso el maestro Pepe Quiroga, por eso hoy doy la cara, en homenaje a Pepe, que aunque ya no esté con nosotros sus enseñanzas quedaron y queremos que su espíritu perdure. Pedro y yo hemos dado muchas vueltas a la locura de ir a cara descubierta, pero si alguien entiende que este proyecto soy yo, he pasado de curiosear por la redacción, a que me den mi sección (aunque Pepe y Pedro quisieran protegerme tras el apodo), pasando por becario, o un redactor más. Seguimos siendo un medio pequeño, pero porque nos centramos en la calidad por encima del humo y artificio de datos manipulados de otros medios.
Otra cosa que me han hecho llegar estos últimos tiempos es que porque le damos tanta importancia a Mallorca, si cuando Txema Oliver nos cedió Correo del Mar se internacionalizaba, la respuesta es sencilla, estamos orgullosos del origen, y porque en un mundo globalizado que más te da (a ti competencia desleal que es quien mueve los rumores) desde donde hacemos Correo del Mar, si desde mi Marruecos natal o la Isla que cautivo a todo ese equipo de profesionales que en 2014 decidieron embarcarse en este proyecto. Aprovecho para decir que hay tres clubes en Mallorca que son la debilidad de nuestro Director, y como aquí no nos escondemos, reconocemos que tenemos debilidad por el Real Club Náutico de Palma, por el Club Nàutic de Portocolom y por su puesto por el Club Náutico de Sa Ràpita donde Pedro Fusté vivió varios años.
Por último aprovecho para reivindicarme; sé que me queda mucho que aprender de este oficio, pero lo compenso con las ganas de luchar por un deporte que merece la pena, y a pesar de lo que ha dicho ese “hater” que tenemos; es verdad yo no soy Jefe de Prensa, pero por lo menos sé navegar, no seré un regatista olímpico, pero por lo menos sé moverme en un barco. Con esto, aviso a navegantes, este va a ser el único artículo que voy a justificarme, dado que aquí lo importante es la náutica, no Mohamed; así que pido que dejen de atacar a otras personas por mis artículos, no son responsables de vuestra inquina hacia mí. Nos vemos navegando, porque nosotros nos mohamos.
- Mohamed Caproig / Este medio no comparte necesariamente ni se hace responsable de las opiniones expresadas por sus colaboradores.
PD: No he hablado con su hijo Txema sobre este artículo, pero cuando dudaba si escribirlo o no, por respeto al legado de Pepe, me acordé de lo que siempre nos repite Txema sobre su padre: “Haz lo que sientas, Pepe lo habría querido así y total no vas a ser más duro de lo que él era, en su eterna búsqueda de la verdad y profesionalidad.” Txema, aprovecho para pedirte disculpas, porque sé que ahora que volvemos a la palestra, te embestirán a ti con lo que hacemos nosotros en Marruecos, te debo una comida en ese restaurante a pie de playa que tanto le gusta a Pedro.
